Nuestra
cultura de corrupción
Estamos a una semana
de las elecciones y los candidatos están mas alerta de sus opositores. Los temas que mas se pronuncian son el posible
fraude y la compra del voto, que puede
haber en las elecciones.
Los cierres de
campaña son muy grandes, las plazas donde se realizan están saturadas de mucha
gente que se dice ser simpatizante con su partido, pero muchas veces las
personas que van es porque busca un interés o beneficio, esté puede ser
monetario, o con la promesa de que les den una despensa o inscribirlos en un programa de desarrollo
social. Todas estas promesas a cambio
del apoyo del pueblo.
Para mucha gente, la época
de elecciones significa, tener despensas y dinero a cambio de su voto. Los candidatos utilizan esto como un
recurso muy fuerte para ganar la aceptación de una comunidad o de un pueblo. En
la localidad donde vivo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene
mucha aceptación, una razón es porque ayuda a la gente con despensas, material
para la construcción de su casa; tinacos, laminas, bultos de cemento etc.
La gente de mi
localidad considera que un buen candidato debe de ayudar y dar regalos durante
su campaña, por que esto significa qué
entiende las necesidades del pueblo. Este es el mayor recurso que usa el PRI
para ganar simpatizantes. Esta es una de las principales formas que usan los
candidatos para ganar los posibles votos a su favor.
Con la proximidad de
las elecciones, se habla mucho de los posibles fraudes que van haber durante
las elecciones del primero de julio. Pero el fraude ya empezó desde el inicio
de las campañas de los candidatos a la presidencia, con los apoyos que según son
para ayudar a la gente, como las famosas despensas, que la gente acepta muy
felizmente creyendo, que si gana su candidato habrá más beneficios.
El fraude empieza
cuando la gente vende su aceptación hacia un partido a cambio de algo, ya sea
monetario. El primero de julio solo será la conclusión de un fraude que empezó desde
el inicio de las campañas electorales.
Mucha gente ya vendió
su voto desde antes de ir a votar, un ejemplo es la mayoría de las personas que
asisten a los eventos de las campañas políticas. La cultura del fraude es algo
que la mayoría de los mexicanos tiene, esto se refleja en nuestros
representantes que están en los curules. Muchos de ellos con escándalos de corrupción.
Si esto pasa con la
gente que nos representa en un cargo político, que se puede esperar para el
primero de julio.
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